Acabo de regresar de una visita al Hospital Cermak. Es un hospital para los incapacitados mentales dentro de la cárcel de Cook County. Resulta que el Condado de Cook tiene el sistema de salud mental mas grande en el país. En la cárcel, hay 2 lugares donde una persona con enfermedad mental podría esperar su juicio. Uno es Division 8RTU (Undida de tratamiento Residencial) y el otro es Cermak Hosptai. Cemak es para las personas mas enfermos.
He estado visitando la cárcel desde 1986, y llevaba un par de años visitando 8-RTU cuando me encontré con Eric Spruth en St. Paul. Si quieres leer sobre visitar 8-RTU, puedes consultar otros artículos en la web de St. Paul. Eric había venido a la cafetería de nuestra parroquia y un día estaba haciendo una foto de una rosa delante de la rectoría. «Oye, ¿por qué le estás haciendo una foto a mi rosa?» Le pregunté. «Tu rosa», me respondió, «¿No es la rosa de Dios?» «Bueno, quizá sea la rosa de Dios, pero es mi parroquia. Soy el párroco… Así que supongo que es mi rosa.» «¿Eres sacerdote?» «Sí.» «Bueno, padre, me llamo Eric y trabajo en el Hospital Cermak. Nadie viene nunca al hospital. Llevo allí 38 años y no ha habido un cuidado pastoral regular para la gente de Cermak. Nunca.» «¿Qué?» «Así es, nadie visita nunca a la gente de Cermak.» «Supongo que soy tu hombre», respondí, y empecé a visitar Cermak.
Fue un gran cambio respecto a la División 8… En el Hospital Cermak, la gente está o bien en una sala de bloques de cemento de 12 x 12 con una litera de concreto en el centro, o bien hay 4 personas compartiendo habitación. Hay ventanas verticales estrechas que dan hacia fuera, y en la pared interior de la celda hay una puerta metálica de 2 pulgadas de grosor con una gran ventana antibalas. Las celdas están dispuestas alrededor de un área abierta en el centro con un escritorio para los oficiales responsables. Visitar aquí significa ir de celda en celda y hablar con la gente a través de la puerta cerrada (son demasiado impredecibles para abrir las puertas para una visita). La primera vez que pasé con Eric nos acercábamos a una de las unidades del segundo piso . Se volvió hacia mí y dijo: «Hoy no vamos a entrar ahí. Demasiado peligroso.» Madre mía, pensé. Si es demasiado peligroso para él, y tiene 38 años de experiencia, no estoy seguro de querer estar aquí para nasa. A lo largo de unos meses, me fui acostumbrando. Ahora me siento bien caminando sin compañía. Una de las grandes frases de la semana pasada la dijo alguien a quien le pregunté: «¿Y qué tal tu día?» Me respondió: «Estoy vestida y en mi sano juicio, así que supongo que mi día está bien.» No todo el mundo en Cermak puede decir lo mismo… Así que, volviendo a hoy.
Eric y yo paseamos por el jardín móvil. La semana pasada, organizó un pequeño carrito con tierra y algunas semillas. Está en la imagen de este artículo. Esta semana, paseamos y mostramos las plantas a los oficiales y a las personas encarceladas. Habían brotado en una semana, y las pequeñas plantas fascinaban a los internos y a los oficiales (todos tuvieron la oportunidad de plantar algo la semana pasada). ¿Quién iba a pensar que la lechuga parece pequeñas plantas de hierba cuando sale por primera vez? Los oficiales encargados estaban abiertos a que moviéramos el pequeño carrito, y en uno de los dormitorios los internos iban paseando y subieron uno a uno para ver su trabajo.
Hay héroes de verdad trabajando en esta parte de la cárcel, y en todas partes, supongo. Una pequeña historia… Una de las enfermeras que trabajaba en Cermak ayudó a una mujer que llegó hace unas semanas con el pelo hecho un nudo. Se pasó toda la mañana deshaciendo los enredos… Imagina, esta mujer podría haber vivido bajo un puente o en algún sitio. Está enferma mentalmente y ya traumatizada por cualquier encuentro que tuvo con la policía y por salir de su entorno habitual. Podría haber sido violenta. ¿Quién sabe? Lo más fácil habría sido raparse la cabeza. Pero eso habría sido otro trauma además de todo lo demás. Así que la enfermera decidió sentarse con ella y desenredarle el pelo. Eso me parece ser tanto coraje como compasión en uno. ¡Wow! Todo el personal conoce a cada persona por su nombre y los trata como seres humanos con gran esperanza para el futuro.
Eric lleva 38 años practicando arteterapia aquí en Cermak. Tocar música, ayudar a la gente a hacer pinturas y dibujos. Plantando semillas. Lo que hay que recordar de estas personas es que todas acabarán saliendo de este hospital tarde o temprano. Y son nuestros hermanos y hermanas. Nadie va a verlos, ni sus familias, ni sus abogados. Los agentes y el personal médico los ven cada semana. Y su compasión y valentía dejan huella. ¡Dios los bendiga a todos!

